En Fuenlabrada no se oía a un presidente a la defensiva. Se oía a un candidato que ha decidido convertir el talón de Aquiles que le cuelga la derecha en combustible de campaña. Este sábado, en el Centro de Arte Tomás y Valiente, Pedro Sánchez metió de lleno a Begoña Gómez en el relato del 29-N: gracias por ser su esposa y la madre de sus hijas, un «nos han intentado quebrar» y un «te quiero» dicho en alto, con beso incluido, delante de ministros, barones y miles de militantes.
Lo cuentan El País, RTVE y La Voz de Galicia con el mismo núcleo. El Comité Federal del PSOE, reconvertido en mitin de precampaña, ratificó las listas al Congreso y al Senado y proclamó por unanimidad a Sánchez como candidato a la Presidencia. La reunión duró menos de una hora y nadie pidió la palabra. Fuera del guion administrativo, el gesto político del día fue otro: poner a Gómez en el centro del escenario cuando el juez Juan Carlos Peinado, días antes de jubilarse a finales de septiembre, abrió juicio oral con jurado popular contra ella y su asistente en La Moncloa, Cristina Álvarez, por tráfico de influencias y malversación.
Del banquillo al ticket electoral
La lectura socialista no es sutil. Desde Ferraz hasta los más críticos del partido, el caso se vende como persecución judicial con fines políticos. Sánchez no entra en el detalle procesal ni necesita hacerlo: transforma el ataque en símbolo. Si en 2023 recicló el insulto de «Perro Sanxe», ahora usa el acoso a su pareja como llamada a la movilización progresista. «Hoy estamos más fuertes que nunca», dijo. El público coreó «qué bonito» y el ambiente, según las crónicas, no se parecía al de un partido que asume la derrota que dibujan casi todas las encuestas —salvo el CIS—.
Hay que decirlo sin adorno: el juicio oral existe y los delitos imputados son graves. Eso no convierte la causa en sentencia. Tampoco convierte en inocencia automática el abrazo de un comité federal. Lo que sí hace es fijar el marco de la campaña: o el electorado de izquierdas se queda en casa mirando el ruido judicial, o interpreta que la derecha ha llevado la pelea al terreno personal para tumbar un gobierno por la vía de los juzgados.
Pensiones, motosierras y el miedo como motor
El resto del discurso fue precampaña clásica con mala leche medida. Sánchez clavó el aviso a PP y Vox: «Las pensiones no se tocan». Si les gustan las motosierras, «al aserradero». Citó la hucha de las pensiones —de unos 5.000 millones al final de Rajoy a más de 20.000 ahora, según su propio relato— y cargó contra el lenguaje de «sacrificios» de Feijóo. También prometió otra subida del salario mínimo y situó la vivienda como «causa de esta generación».
El contraste es deliberado. Mientras la izquierda a la izquierda del PSOE se pelea por las papeletas del Congreso, Ferraz intenta vender unidad emocional y amenaza reaccionaria global: Trump, Milei, Abascal, la misma ola. «Nos jugamos si queremos cuatro años más de avances o si España retrocede cuatro décadas de golpe», dijo. Óscar López lo resumió en modo barra de bar: Sánchez está «como una moto» y hay que hablar de remontada.
Listas, Torró y el que no vino
En la cocina del partido, el comité nombró a Rebeca Torró nueva portavoz tras la dimisión de Montse Mínguez por el escándalo inmobiliario de su pareja. Cristina Narbona asume Estudios y Programas. Las candidaturas a Cortes quedan casi en empate técnico de género —444 mujeres y 443 hombres— y, por primera vez, un 52% de cabezas de lista al Congreso son mujeres. Emiliano García-Page no acudió: su entorno habló de reunión «de trámite» sin posibilidad de intervenir. El mensaje interno es de cierre de filas, no de debate.
¿Funciona el «te quiero» como estrategia? En términos de movilización, puede. En términos de higiene democrática, el riesgo es evidente: si todo proceso se lee solo como lawfare, se vacía el control judicial; si todo abrazo se lee solo como tapadera, se vacía la presunción de inocencia. Lo que el PSOE ha elegido este sábado es claro y está en las crónicas: no esconder a Begoña Gómez. Sacarla al escenario, convertir el golpe en identidad de campaña y pedir a su gente que el 29-N no se quede en casa.
