Nota de método: el 29-N ya está en el BOE, pero los programas electorales completos todavía no están cerrados en todos los partidos. Lo que sigue no es un PDF oficial: es el mapa de lo que cada fuerza ha dicho, votado o puesto por escrito en 2026 sobre vivienda, impuestos, trabajo, energía e inmigración.

Resumen del proyecto Vox (posiciones conocidas). Santiago Abascal ha resumido en tres palabras el precio de un hipotético gobierno con el PP: prioridad nacional, desregulación y remigración. Prioridad nacional: preferencia de españoles (con residencia legal) en ayudas y vivienda pública. Desregulación: plan de decenas de páginas (junio 2026) para tumbar la Ley de Vivienda y controles de alquiler, zonas de bajas emisiones en ciudades grandes, Pacto Verde europeo y frenos a acuerdos como UE-Mercosur según su lectura soberanista. Remigración: expulsión de irregulares y discurso de «revertir la invasión». Economía: bajar IRPF e IVA, Sociedades hacia el 15%, menos burocracia y gasto. Vivienda: más oferta, menos impuestos a compra/construcción, deducciones a vivienda habitual, priorizar familias españolas frente a fondos. En CCAA ya ha entrado en ejecutivos con el PP imponiendo agenda.

Opinión (mesa derecha liberal-conservadora). Vox llega al 29-N con viento demoscópico y con el manual de siempre: tres eslóganes que caben en un tuit y un catálogo que, aplicado al pie de la letra, reordenaría España más que un simple cambio de ministro de Vivienda. La derecha moderada debería mirar el detalle: «prioridad nacional» no es solo frontera; es rediseño del Estado del bienestar por pasaporte. La desregulación suena bien en un polígono y mal en una ciudad asfixxiada por el turismo ilegal si no hay alternativa de oferta real. El PP no puede fingir que Vox es un apéndice silencioso: Abascal ya ha dicho el precio. Quien vote «cambio» sin leer esas tres palabras está comprando un pack, no un adorno.