Alberto Núñez Feijóo ha puesto sobre la mesa una idea que incomoda a unos cuantos: que el partido que gane las elecciones se lleve un plus de diputados. Un premio al ganador. En cristiano, que quien más votos saca tenga más fácil gobernar y no se quede mirando cómo manda otro.

Conviene decirlo claro desde la primera línea, sin vender humo. No hay reforma aprobada. No hay ley registrada. No hay mayoría parlamentaria cerrada. Es una propuesta política. Una idea lanzada al debate, no un cambio publicado en el BOE.

El contexto ayuda a entenderlo. España encadena años de aritméticas imposibles, gobiernos que dependen del último socio y vetos cruzados. En ese clima, el líder del PP lanza una pregunta de fondo: ¿debería el ganador tenerlo algo más fácil para gobernar?

Qué propone Feijóo, en concreto

Según informó la Cadena SER el 29 de junio, Feijóo pide una reforma electoral donde «el partido que gane las elecciones tenga un plus de diputados». La mecánica se entiende a la primera: al partido más votado se le suma un bonus de escaños que lo acerca a la mayoría.

La Voz de Galicia fue más allá en su titular del 30 de junio. Según el diario, el líder del PP pide imitar el sistema griego para dar ese plus de escaños al más votado. Grecia aplica desde hace años una prima al ganador, y Feijóo la señala como espejo. Eso sí, sin cifras cerradas sobre la mesa: lo que se plantea es el modelo, no la letra pequeña.

La palabra mágica: estabilidad

El argumento de fondo tiene nombre y apellidos: gobernabilidad. Según El Español, Feijóo planteó «dar estabilidad al Estado con un plus de escaños» al más votado. Lo enmarcó como respuesta al debate sobre la llamada «ingeniería fiscal y electoral» de Sánchez, en términos recogidos por ese mismo medio.

Traducido al día a día: el PP presenta su idea como vacuna contra el bloqueo. Contra esas legislaturas eternas en las que el que gana las urnas se queda fuera de Moncloa porque otro suma media docena de socios. Libertad Digital también recogió la propuesta de reformar la ley electoral para que el más votado tenga «un plus de diputados».

No es un capricho retórico. Es el reflejo de una sensación que cala: la de que las urnas dicen una cosa y los despachos acaban diciendo otra. El PP lleva ese malestar a su terreno y lo convierte en propuesta.

Quién gana y quién pierde

Quién sale ganando salta a la vista: el partido grande que queda primero. Hoy, con el mapa que dibujan las encuestas, ese sitio lo ocupa el PP. Pero la regla no lleva siglas grabadas. El día de mañana favorecería a quien gane, se llame como se llame.

Quién pierde también es fácil de ver: los partidos medianos y pequeños que hoy hacen de bisagra. Esos que con un puñado de diputados deciden quién entra en Moncloa y a cambio de qué. Un plus al ganador les recorta poder de negociación. Ahí está el nervio del asunto, y por eso la propuesta escuece tanto.

Y conviene no engañarse: ningún partido bisagra va a aplaudir una idea que le quita palancas. Premiar al primero suena incómodo para quien defiende la proporcionalidad pura y dura. Es un debate legítimo. Pero la propuesta retrata algo muy real: el hartazgo con una legislatura atrapada por las minorías y por los pactos de supervivencia. Feijóo lo sabe. Por eso coloca la estabilidad en el centro del tablero y obliga a los demás a retratarse.

Lo que cambiaría… y lo que no

¿Qué cambiaría si esto llegara a aprobarse algún día? Que ganar las elecciones volvería a valer para algo. Que el primero tendría una ventaja real para formar gobierno sin hipotecarse con cada minoría.

¿Y qué no cambia, a día de hoy? Todo lo demás. Porque, repetimos, no está aprobado. Una reforma así toca el hueso del sistema electoral y exige mayorías que ahora mismo nadie tiene amarradas. De momento es un marco y una batalla de relato. El PP ha plantado su bandera en la estabilidad. Al resto le toca mojarse, partido a partido.

Lo demás es ruido. Lo importante es esto: Feijóo ha abierto el melón de cómo se gobierna España cuando nadie saca mayoría absoluta. Y ese debate, una vez abierto, no se cierra con un portazo.