En Navarra el 29-N no se juega solo a gritos: se juega a no partir el voto en cinco. El PP y UPN han alcanzado un principio de acuerdo para concurrir en coalición a las generales del 29 de noviembre, según confirman fuentes populares a El País y ABC. Todavía falta el sello interno de la dirección de Cristina Ibarrola. Mientras no haya comunicado formal de UPN, el pacto es “casi”… pero el mapa ya se mueve.

La aritmética es tosca y decisiva. Navarra reparte cinco escaños al Congreso. En 2023, PP y UPN fueron por separado y sacaron uno cada uno; el PSOE se llevó dos y EH Bildu, uno. Fragmentar el centro-derecha en una plaza tan corta es regalar restos. Juntarlos es intentar convertir dos mitades en un bloque que pelee el segundo y el tercero.

De la ruptura de Sayas al reencuentro electoral

El reencuentro no nace de un abrazo espontáneo. Viene de la herida de 2023: la salida de UPN de los diputados Sergio Sayas y Carlos García Adanero, que votaron en contra de la reforma laboral saltándose la disciplina y después aterrizaron en el PP. Tres años después, Génova y la sede regionalista negocian otra vez la foto conjunta. Crónicas de El Español sitúan las conversaciones en la línea Miguel Tellado–Cristina Ibarrola y hablan de una marca tipo UPN-PP para Congreso y Senado, con plazo de coaliciones apretado: el 16 de octubre.

ABC subraya la cautela de UPN: “Cuando haya algo concreto que decir, sacaremos un comunicado”. Es la frase de quien no quiere que le adelanten el BOE del pacto. Pero el marco de derecha ya está escrito: o se suma el voto útil del regionalismo navarro al proyecto de Feijóo, o se regala escaño a la izquierda y a Bildu por vanidad de siglas.

Solo 29-N, no 2027

Lo que parece cerrado en la lectura popular —y lo que El Español describe como acuerdo exclusivo— es el perímetro: coalición para las generales, no un matrimonio para las forales de 2027. Ahí cada casa quiere conservar su bandera. Es coalición de urgencia electoral, no fusión. Fórmulas parecidas ya se usaron en 2011 y 2015. La historia no garantiza escaños; sí reduce el riesgo de ir cada uno a lo suyo y quedarse mirando el reparto d’Hondt desde la cuneta.

Las listas no tienen por qué estar cerradas hoy. El calendario electoral empuja: coaliciones ahora, candidaturas después. En clave de campaña del PP, el mensaje es de “reconstrucción” del espacio: menos pelea interna, más papeleta común frente a Sánchez. En clave navarra, es la prueba de si el centro-derecha ha aprendido la lección de 2023.

El tablero y la letra pequeña

Desde el marco liberal-conservador, el pacto PP-UPN no es romanticismo regional: es ingeniería de escaños en una circunscripción donde cinco diputados lo cambian todo en el cómputo nacional. Feijóo necesita sumar sin regalar restos. UPN necesita no diluirse del todo. El equilibrio es frágil y aún pendiente de ratificación. Pero el 29-N no espera a los orgullos de sede. O van juntos, o vuelven a contar por separado lo que el sistema electoral premia a quien llega unido.