Hay sentencias que cierran un caso y providencias que abren otro. Este lunes, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha admitido que Beatriz Biedma, la magistrada que instruyó la causa contra David Sánchez, se persone como perjudicada en el caso Leire. La cita para declarar es el 8 de octubre. El mensaje político no necesita megáfono: la jueza que sentó al hermano del presidente del Gobierno entra ahora en la causa donde se investiga una presunta trama para torcer procedimientos incómodos al PSOE y a su entorno.

Lo publican RTVE y El Mundo. Pedraz no le abre el cielo procesal completo. Aprecia que Biedma “resulta perjudicada, al menos por un delito de calumnia”. Y deja fuera, de momento, el resto del catálogo que ella denunciaba: obstrucción a la Justicia, integridad moral, amenazas o coacciones, secretos, denuncia falsa u organización criminal. Es decir: reconoce daño, pero recorta el perímetro.

Biedma no llega de visitante. Pidió personarse en el plano personal —seguimientos, descrédito, quejas, presión sobre su entorno— y en el institucional, como instructora de la causa del hermano de Pedro Sánchez. David Sánchez fue condenado por la Audiencia Provincial de Badajoz a nueve años de inhabilitación por prevaricación administrativa. En la investigación de la Audiencia Nacional figuran, entre otros, Leire Díez, el exdirigente Santos Cerdán, Gaspar Zarrías y la gerente del PSOE Ana María Fuentes. Son investigados. No condenados. La distinción importa, y hay que mantenerla.

La magistrada se apoya en la UCO: una de las líneas de la organización tenía como objetivo precisamente a Beatriz Biedma. En el relato periodístico y en su escrito aparecen contactos con el clan de Los Rochos en Badajoz y una anotación de agenda de Leire Díez del 25 de marzo de 2025 —“Jueza de Badajoz. La Celsa. Heroína o gitano”— que la prensa ha relacionado con posibles gestiones hostiles. Pedraz, sin embargo, rechaza investigar por ahora el “significado y alcance” de esa anotación. La Fiscalía sostiene, y el juez asume la lógica, que no se puede abrir una línea por cada apunte de agenda si los informes no lo sostienen. También aparca, de momento, los vídeos del canal Magistrado Anticorrupción TV, aunque constan conversaciones entre Díez y el exjuez Luis José Sáenz de Tejada cuyo contenido aún no está desmenuzado.

El recorte no borra el núcleo. Una jueza que instruyó y llevó a juicio al hermano del presidente dice haber sido blanco de una campaña para “neutralizar, perturbar o incluso destruir” su procedimiento. El Estado judicial, vía Audiencia Nacional, le da voz como víctima al menos por calumnia. Eso ya es un hecho procesal. Lo que queda en el aire —y no conviene convertirlo en sentencia de portada— es hasta dónde llegará la instrucción sobre contactos con clanes, recusaciones fabricadas o sabotaje reputacional.

Para la mesa de la derecha el cuadro es más simple que la técnica jurídica: si hay cloaca, no se limpia con eufemismos. Si una instructora del “hermanísimo” tiene que personarse para defender su nombre y su causa, el problema no es de ruido mediático. Es de confianza en que los casos sensibles se juzgan sin fontaneros en la sombra. Pedraz ha abierto la puerta el 8 de octubre. La pregunta no es si habrá titular. Es si la investigación mirará de frente todo el expediente o solo la parte más fácil de probar.