En Madrid, la pelea de la izquierda ya no es solo de eslóganes: es de números en la lista. Este domingo, Más Madrid ha movido ficha y ha propuesto que el portavoz adjunto en la Asamblea, Emilio Delgado, encabece la candidatura del Frente Amplio al Congreso por la circunscripción madrileña, con la ministra de Sanidad y líder del partido, Mónica García, de número dos.
No es un detalle de protocolo. Madrid es la plaza que más escaños reparte y, por tanto, el tablero donde se decide si la unidad a la izquierda del PSOE es real o solo un tuit bonito. La formación lo ha dicho en redes: quiere una fórmula de «integración» con Izquierda Unida, Movimiento Sumar y también con Podemos, «en el caso de que este último decida integrarse» en el Frente Amplio. El objetivo declarado es «desbloquear» el choque actual por las listas.
Hasta hace poco, el guion barajado situaba a García al frente de Madrid. Ahora Delgado pasa al uno y la ministra al dos. En el paquete entran también nombres del espacio común como la diputada Tesh Sidi y el concejal Eduardo Fernández Rubiño. Es la primera vez que Más Madrid habla tan abiertamente de dejar hueco a la formación de Ione Belarra e Irene Montero dentro de la candidatura madrileña del Frente Amplio.
Podemos, de momento, no ha cerrado la puerta ni ha firmado el cheque. Durante la semana ha insistido en primarias abiertas para ordenar líderes y puestos; en los últimos días ha abierto la vía a negociar una lista conjunta que después se ratifique en esas primarias. El reloj, en cambio, no negocia: el viernes 16 de octubre vence el plazo para registrar coaliciones. Al día siguiente, el espacio tiene previsto presentar el proyecto y su cabeza de cartel estatal. Mientras tanto, el nombre que más consenso genera entre las fuerzas ya dentro del Frente Amplio para la candidatura a la Moncloa sigue siendo el de Ada Colau.
El marco de la mesa de izquierda es claro: sin unidad, se regalan escaños a la derecha en la circunscripción más golosa del mapa. Por eso Más Madrid celebra también que Gabriel Rufián repita como cabeza de lista de ERC y dice esperar un acuerdo de Frente en Catalunya. Fuentes de los Comuns, según elDiario.es, respetan la decisión de Rufián de ir con siglas republicanas, pero lamentan que no entre en la construcción de un frente estatal para «frenar y volver a derrotar a las derechas», como en 2023.
Delgado no ha esperado a que le caiga el cartel para marcar tono. El sábado, en Gijón, defendió la unidad —incluida la idea de candidaturas conjuntas de izquierda con el PSOE al Senado— y advirtió de que lo que viene no es «meramente una propuesta conservadora», sino el riesgo de volver a «una historia que no queremos repetir». También admitió la distancia entre la calle —vivienda, libertades— y la conversación pública de la propia izquierda.
Lo que hay sobre la mesa, entonces, no es un casting de egos: es aritmética electoral con fecha de caducidad. Si Podemos entra, el Frente Amplio se ensancha en Madrid. Si se queda fuera o se enreda en primarias sin acuerdo, la izquierda alternativa llega al 29-N con el mismo problema de siempre: dividida donde más duele perder un escaño. La propuesta de Delgado no cierra la pelea; la pone por escrito y en el orden de la lista.
