En Málaga la moratoria llega con retraso y las llaves del turismo no esperan. El Ayuntamiento ha concedido licencias para un centenar de apartamentos turísticos en siete edificios en los dos últimos meses. El candado de nuevos permisos está vigente desde el 25 de julio. La trampa legal —o la vía de escape, según se mire— es otra: quienes presentaron “documentación sustancial” antes de esa fecha siguen entrando.

Lo cuenta elDiario.es este lunes. En el primer Consejo Rector tras la entrada en vigor se da cuenta del reparto: 43 en el Centro, 9 en Carretera de Cádiz, 22 en el distrito Este y 26 sin localizar. A eso se suman unos veinte alojamientos de “turismo sanitario” en Churriana. Y de propina: 51 locales comerciales que se convertirán en 68 viviendas. La oposición local avisa de que ese tipo de reconversión suele acabar, de hecho, engrosando el mercado turístico irregular.

No es un goteo aislado. Desde que el alcalde Francisco de la Torre (PP) abrió en marzo la puerta a prohibir estos apartamentos, el Consistorio ha autorizado unos 230. En el registro andaluz ya figuran 381 apartamentos turísticos y 12.260 viviendas turísticas inscritas, sin contar las ilegales. La moratoria de las VUT —viviendas de uso turístico— arrancó en 2025 y empujó el negocio hacia el formato de edificio completo. Cuando la ciudad reaccionó, el capital ya había encontrado el siguiente resquicio.

El propio gobierno local avisó en julio: quien hubiera presentado solicitud a tiempo podría lograr licencia pese al cartel de cerrado. De la Torre confió en el “buen criterio” de los técnicos para distinguir expedientes viejos de los del último minuto. Habló de buena fe e intuición. Toni Morillas, portavoz de Con Málaga, lo resume sin anestesia: “una farsa”. Dice que el concepto de “documentación sustancial” es tan discrecional que ni la oposición sabe si basta una declaración responsable. Piden el número de solicitudes en cola y el retraso real de Urbanismo. No lo tienen. Las demoras medias, según esa misma crítica, rondan el año y medio. Si es así, la ciudad seguirá firmando licencias turísticas mucho después de haberlas prohibido en el titular.

Mientras tanto, la vivienda se mide en asfixxia. Idealista sitúa el esfuerzo del alquiler en torno al 40% de los ingresos familiares malagueños: solo Palma está peor. En un año el alquiler sube un 2,8%; en una década, un 117%. Cada piso de alquiler concentra de media 53 interesados. Comprar está en 3.398 euros el metro cuadrado, máximo histórico. El Colegio de Arquitectos y los promotores cifran el déficit de la capital en unas 25.000 viviendas. En 2025 se terminaron 1.249 hogares; en el primer semestre de 2026, unas 912. El contraste es brutal: casi 230 licencias turísticas en cuatro meses frente a una producción residencial que no cubre ni de lejos la demanda.

La ironía política completa el cuadro. Este domingo, Juanma Moreno elogiaba a los regidores de Sevilla y Málaga por decisiones “mucho más estrictas” en licencias, citando las moratorias. El mismo lunes, Un Techo por Derecho convoca a las 20:00 frente al Ayuntamiento “por el derecho a la vivienda, contra el rentismo criminal y la especulación”. No hace falta inventar el conflicto: está en las cifras y en la calle.

Lo que está en juego no es un matiz urbanístico. Es si una ciudad turística puede seguir convirtiendo el techo en stock hotelero mientras dice que ha cerrado el grifo. La moratoria existe. El goteo también. Y entre el papel y la llave, gana quien ya tenía el expediente encima de la mesa.