Salvador Illa no ha esperado a que Junts decida el guion del regreso de Carles Puigdemont para plantear la pregunta incómoda del 29-N. En el control al president en el Parlament, ha dejado el tablero en dos colores: «O coalición progresista o coalición involucionista». Y ha mirado a Mònica Sales: «¿Dónde están ustedes? ¿Con PP y Vox?»
No es un matiz de tertulia. Es el intento del PSC de convertir la precampaña catalana en una elección de bando, no en un inventario de agravios. Illa pregunta si la financiación, la oficialidad del catalán en Europa o el poder de decisión sobre puertos y aeropuertos se van a resolver con un Gobierno de Alberto Núñez Feijóo. El mensaje a la galería es claro: quien quiera ganar en Madrid y no perder Cataluña tiene que elegir a qué mayoría empuja.
La hoja en blanco que enseña Junts
Sales ha contestado por el flanco que más duele a Illa: el adelanto electoral deja al Govern «con las manos vacías». Según la portavoz de Junts, la lista de compromisos con Cataluña sigue siendo «una hoja en blanco»: ni nueva financiación, ni condonación de deuda, ni cesión del IRPF, ni consorcio de inversiones, ni traspaso de Rodalies. «¿Cómo acabará la legislatura si no puede cumplir los principales acuerdos de investidura?», ha preguntado. Y ha lanzado otra duda: si ERC y Comuns seguirán sosteniendo al president sin entregables.
El marco de Illa no niega ese retraso; lo desplaza. Prefiere hablar de España plural y federalista frente a un PP al que acusa de haber promovido «manifestaciones contra Cataluña» y de boicotear el catalán en Europa o el nuevo modelo de financiación. «Feijóo no merece el apoyo» de los catalanes, ha dicho. Cataluña, ha añadido, «tiene la fuerza para salvar» ese proyecto de España plural.
Turull cierra la puerta a otra investidura de Sánchez
Mientras Illa aprieta en el Parlament, Jordi Turull endurece el tono desde TV3: ve «imposible» que Junts vuelva a apoyar una investidura de Pedro Sánchez tras el 29-N. El argumento no es solo de agenda catalana. Turull dice que Sánchez «no ha cumplido», que «solo mira por él» y que Junts salió «muy escaldados». Recuerda que la amnistía fue «a cambio de una investidura» y que su partido cumplió, mientras el resto de pactos se diluyó en «excusas».
Turull suma un detalle político útil para entender el 29-N: hace meses, dice, Junts propuso al PSOE «nombrar a otra persona» con la que «volver a sentarnos de nuevo» para evitar acelerar a la derecha, y los socialistas no quisieron. También habla de una cuestión de confianza que Sánchez rechazó. El relato de Junts no es de alianza natural con el PP; es de ruptura con el actual inquilino de Moncloa. Illa, en cambio, empuja a que esa ruptura no se confunda con un puente hacia Feijóo y Vox.
El efecto Puigdemont y la pelea por el marco
El Constitucional y el Supremo han abierto la puerta al regreso de Puigdemont. Junts quiere exprimir ese impacto en campaña sin caer en el oportunismo que el propio expresident dice rechazar. Illa no discute ese calendario judicial: disputa el marco político. Quiere que el votante catalán del 29-N no se quede en la foto del retorno, sino en una pregunta más prosaica: ¿quién sostiene una mayoría capaz de seguir negociando una España plural y quién abre la puerta a un Gobierno que Junts, según Illa, no podrá usar para desbloquear financiación, puertos o lengua?
Desde Vox, Ignacio Garriga ha respondido con el contrarrelato: Cataluña «no está ni estará con Pedro Sánchez» y será «la tumba política» del PSOE. Esa frase confirma, sin quererlo, el diagnóstico de Illa: el 29-N ya se pelea en bloques. La diferencia es quién define el borde de cada bloque.
Qué se juega de verdad
Para la izquierda del mapa español, el control del Parlament de este miércoles no es un rifirrafe autonómico. Es un aviso temprano de campaña: sin un relato catalán claro, el PSOE puede perder la pelea simbólica entre «progreso» y «involución» justo cuando la amnistía y el regreso de Puigdemont reordenan el tablero. Illa fuerza a Junts a decir en voz alta lo que muchos dan por supuesto en privado: si no hay vuelta con Sánchez, ¿hay al menos un cordón sanitario respecto a PP y Vox?
Junts responde con hechos incumplidos y con un «imposible» a otra investidura del actual presidente. Illa responde con una disyuntiva de bloques. Entre una hoja en blanco y un espejo de dos caras, el 29-N catalán empieza a escribirse menos en Waterloo y más en la pregunta que el president ha dejado sobre la mesa del Parlament: ¿con quién se sientan ustedes cuando haya que gobernar España?
