Madrid ha despertado con piquetes en la puerta del cole y sirenas de fondo. Este miércoles, 14 de octubre, arranca la huelga indefinida del profesorado de la educación pública no universitaria de la Comunidad de Madrid. No es un paro simbólico de un día: es la apuesta de un comité que lleva meses diciendo que la mesa está vacía y que la factura la pagan las aulas.
El comité reúne a CCOO, UGT, CGT, CNT, STEM y Solidaridad Obrera, más las plataformas Menos Lectivas, Queremos FP y Educación Especial Digna. En paralelo, CSIF mantiene su propia convocatoria: tres jornadas completas (14, 15 y 16) y después un calendario de paros parciales hasta diciembre si no hay acuerdo. Dos relojes, un mismo diagnóstico: ratios, horas lectivas y nómina.
Qué piden (y qué contesta Ayuso)
La tabla no es un eslogan. Quieren bajar ratios a 13 en Infantil, 15 en Primaria, 20 en Secundaria, 23 en Bachillerato y 15 en FP; recuperar 17 periodos lectivos en Secundaria/FP y 22 en Primaria; y un plus de 600 euros mensuales en el complemento docente. CSIF empuja un complemento de capitalidad fijo y lineal frente a la “carrera profesional” que la Comunidad vende como solución.
La consejera Mercedes Zarzalejo responde con el manual del Ejecutivo regional: demandas “imposibles”, huelga “política e innecesaria”, acuerdo sectorial firmado y vigente hasta 2028, y servicios mínimos para que las clases no se caigan del todo. El BOCM del 9 de octubre publica la Orden 4252/2026: director y jefe de estudios en todos los centros, más un maestro por cada 50 alumnos en Infantil/Primaria y un profesor por cada 90 en ESO o FP básica. Sin acuerdo en las reuniones de finales de septiembre, la orden fija el suelo por decreto.
La calle ya no espera al BOCM
La mañana del 14 no ha sido solo un comunicado. Según el directo de laSexta, educadoras infantiles han cortado brevemente la Castellana; en la Complutense ha habido concentraciones, cargas y al menos tres detenidos. A las 12, Sol. A las 18, marcha de Atocha a Sol. Universidades públicas se suman al ruido. El mensaje de izquierda es simple: si Madrid presume de renta per cápita y de “libertad”, que lo demuestre en el patio de recreo, no solo en el eslogan.
Desde este marco, llamar “política” a la huelga es una forma de no mirar la pizarra. Ratios altas, burocracia, climatización pendiente y un plus de 600 euros no son un mitin: son la diferencia entre atender a un niño o apagar fuegos. Los servicios mínimos garantizan apertura; no garantizan calidad. Y el 29-N está a la vuelta: Ayuso puede seguir hablando de excelencia mientras los docentes votan con la nómina en la mano.
Qué cambia y qué no
Cambia el calendario: la movilización ya no es un aviso, es un curso en disputa. No cambia, de momento, un acuerdo nuevo firmado ni la retirada de la orden de mínimos. Quien gane el pulso lo medirá en plantilla, horas y ratio. Mientras, las familias madrileñas juegan a la ruleta del “¿habrá clase?” y el Gobierno regional juega a que el ruido sea solo de sindicatos. La hipótesis de la mesa de izquierda: sin negociación real, el paro indefinido no es teatro. Es el único megáfono que les queda.
Fuentes y contexto
- 20minutos: arranque de la huelga, doble convocatoria y reivindicaciones
- laSexta: directo del 14-O, cortes, detenidos y movilizaciones
- CSIF Educación Madrid: convocatoria propia y complemento de capitalidad
- BOCM: Orden 4252/2026 de servicios mínimos (7-9/10/2026)
- El Diario de Madrid: tabla reivindicativa y respuesta de Zarzalejo
