Este domingo la educación pública madrileña no se ha quedado en casa. A las 12:00, docentes, familias y alumnado han salido de Atocha hacia la Puerta del Sol con una idea clara: la marcha del 27-S no es el final del conflicto, es el pistoletazo de un otoño caliente. El 14 de octubre arranca una huelga indefinida en Secundaria, Bachillerato y FP. Sin fecha de cierre. Sin teatro de un día y a casa.
Lo cuentan con detalle El Salto, moncloa.com y Gacetín Madrid. No es un sindicato suelto buscando foto. La convocatoria arrastra a CCOO, UGT, STEM, CGT Enseñanza Madrid, CNT, Solidaridad Obrera y el Sindicato de Estudiantes, además de la Asamblea Menos Lectivas, Queremos FP, Educación Especial Digna y asociaciones de familias como CONFAPA Madrid y FAPA Giner de los Ríos. Cuando entran juntas plantilla, AMPA y alumnado, el mensaje deja de ser corporativo: es de comunidad.
El fondo no es un capricho de septiembre. Los convocantes sitúan el origen en los recortes de 2011, presentados entonces como parche de crisis y convertidos en norma permanente. Según Menos Lectivas, Madrid es hoy la comunidad que sigue aludiendo a problemas presupuestarios para no revertir el aumento de horas lectivas y emplaza la recuperación a 2028-2029, es decir, a otra legislatura. Traducción para el metro: los recortes “temporales” ya llevan quince años cobrando peaje en las aulas.
Las exigencias son concretas, no eslóganes. Piden 17 horas lectivas en Secundaria y 22 en Primaria, bajar ratios para poder atender de verdad, más plantilla, menos burocracia y una subida salarial. El Salto recoge el dato que duele: el sueldo real habría caído un 11,5% desde 2010 contando inflación. Y la brecha territorial no es abstracta: los docentes de secundaria en Madrid cobrarían 507 euros mensuales menos que en Euskadi; en FP, la diferencia se dispara a 636 euros. Si la Escuela Pública es un derecho, no puede depender del código postal del profesor.
Hay más. Climatización de centros tras veranos eternos, recuperación de Aulas de Enlace, apoyo a centros vulnerables y revisión del modelo de bilingüismo que, dicen, refuerza la segregación. No es solo “más dinero”: es pelear contra un sistema que empuja a quien puede pagar hacia la concertada y deja a la pública con ratios hinchadas y horas sin aire.
La Consejería, con Mercedes Zarzalejo al frente desde febrero, no ha desactivado el conflicto. El Salto señala que los intentos de reunión han sido infructuosos y que el 22 de septiembre la Mesa Sectorial reunió solo a cuatro sindicatos (CCOO, CSIF, UGT y ANPE). CSIF, además, limita su calendario a los días 14, 15 y 16 de octubre y luego pasa a paros parciales. El resto de la comunidad educativa habla de indefinida. Esa grieta importa: la fuerza de una huelga se mide en coherencia, no en notas de prensa.
Desde la izquierda el marco es simple. Ayuso vende Madrid como escaparate de libertad y eficiencia, pero la factura la pagan aulas masificadas y docentes que llegan al 14-O con la paciencia gastada. Una huelga indefinida no se gana el primer lunes; se gana cuando las familias dejan de mirar el calendario y empiezan a mirar las ratios. El 27-S era el ensayo general. Octubre será el examen.
Lo que no cabe es inventar cifras de participación ni atribuir a la Comunidad promesas que no ha firmado. Hoy hay calendario, demandas y un vacío de acuerdo. Si la Consejería quiere evitar un curso roto, toca sentarse de verdad, no administrar el reloj hasta 2029.
Fuentes y contexto
- El Salto — La comunidad educativa madrileña calienta motores para la huelga indefinida
- moncloa.com — La huelga de educación en Madrid arranca el 27-S con una gran manifestación
- Gacetín Madrid — La educación pública madrileña sale a la calle antes de la huelga indefinida
- Asamblea Menos Lectivas — Contexto del movimiento contra el aumento de lectivas
