Con las Cortes disueltas, el PP no se conforma con un tuit. Alberto Núñez Feijóo ha exigido este miércoles que Pedro Sánchez comparezca en la Diputación Permanente del Congreso para explicar la incursión de buques militares marroquíes en aguas de Ceuta a finales de julio, justo cuando miles de personas cruzaban la frontera. No es un matiz de campaña: es el núcleo de lo que la derecha llama soberanía. O se rinde cuentas en la sede de la soberanía, o el episodio queda en una charla de pasillo y en la carpeta de “seguridad nacional” que nadie lee.
El líder popular lo ha dicho en un vídeo remitido a los medios. “Mientras miles de personas asaltaban nuestra frontera, había buques de la marina marroquí en aguas españolas. El Gobierno lo sabía y el presidente se fue de vacaciones. Y, además, se lo ocultó a las Cortes Generales, a los ceutíes y al resto de los españoles”. Habla de gravedad extraordinaria y de un “abandono negligente e imperdonable” de 80.000 españoles. El PP añade dos vías más: el asunto ya está “puesto en conocimiento” de la Audiencia Nacional, donde los populares están personados, y este jueves Feijóo lo llevará a la reunión de líderes del Partido Popular Europeo previa al Consejo Europeo. Frontera española, frontera europea. El relato es ese.
El Gobierno no niega el hecho naval; discute el marco. El propio Sánchez admitió el 12 de octubre, en el Palacio Real, que buques marroquíes entraron en aguas ceutíes en julio. Lo calificó de “hecho puntual”, valoró la interlocución entre armadas y evitó atarlo a la entrada masiva. Félix Bolaños, este miércoles, ha ido más lejos en el contraataque político: el PP, dice, “va a pedir cualquier cosa” para no hablar de vivienda, pensiones o servicios públicos; la incursión “no tiene nada que ver” con la migración; y no se desveló el 3 de septiembre en el Congreso porque es materia de seguridad nacional que debe tratarse “de forma reservada”. Traducción de Moncloa: no todo se ventila en pleno, menos aún en precampaña.
La oposición replica con un precedente y con una pregunta incómoda. El PP recuerda que el 11 de octubre de 1982, con Cortes disueltas, el entonces ministro de Defensa Alberto Oliart compareció en Diputación Permanente a petición propia por los hechos de la llamada Operación Galaxia. Admitir que aquel precedente no se ha repetido no debilita el argumento popular: refuerza la idea de que, cuando el Ejecutivo considera grave un episodio, sí hay vía parlamentaria aunque no haya Pleno ordinario. La pregunta de Feijóo es simple de formular y dura de esquivar: si Sánchez pudo reconocer el episodio ante periodistas en una recepción, ¿por qué no ante la Cámara que representa a los españoles?
Hay un segundo hilo que la derecha no suelta: la instrucción judicial. El 13 de octubre Feijóo ya había reclamado el despliegue del Ejército en la frontera “para garantizar la integridad” y había cargado contra la demora del informe del CNI que, según el PP, sigue esperando la jueza María Tardón, que investiga la entrada masiva en Ceuta. “No puede ser que a través de un periódico nos enteremos” de barcos de guerra en aguas jurisdiccionales, dijo entonces. Hoy el mensaje se endurece: comparecencia, Audiencia Nacional y presión europea. Sin convertir hipótesis en sentencia —el fondo judicial sigue abierto—, el dato político es que la oposición ha decidido que Ceuta no se cierra con una visita institucional ni con un adjetivo (“puntual”).
España puede querer buena vecindad con Marruecos. Feijóo dice que también la quiere… y que empieza por respeto y reciprocidad. “Hechos de esta índole son un punto de no retorno”. Se puede debatir si el tono es electoral o de Estado; no se puede debatir que ocultar un episodio naval en plena crisis fronteriza, y reconocerlo después en un corrillo, es un problema de control democrático. Con el 29-N a la vista, Moncloa preferiría hablar de recibos y de CIS. El PP prefiere hablar de quién mandaba en el mar cuando Ceuta se saturó. Esa pelea, al menos, ya está en la mesa de la Diputación Permanente… o lo estará si Sánchez acepta sentarse.
