Mañana, viernes 16 de octubre, no hay hemiciclo lleno ni gritos de tribuna. Hay Diputación Permanente: 69 escaños que hacen de Congreso mientras las Cortes siguen disueltas tras el adelanto electoral. Y ahí se juega algo que se nota en el surtidor y en la cocina: el tercer paquete de ayudas energéticas ligado a la guerra de Irán.

Pedro Sánchez lo ha dicho este jueves a su llegada al Consejo Europeo en Bruselas. Quiere una «mayoría amplia» para convalidar el real decreto-ley y pide a los grupos que «dejen de lado cuestiones ideológicas». El mensaje es crudo: el conflicto —que el presidente califica de «ilegal, injusta e injustificada» y atribuye a una decisión de Estados Unidos e Israel— ya habría costado a los socios de la UE más de 100.000 millones de euros, «lo que gasta Europa en política agrícola común anualmente».

España, según el propio Sánchez, es el país que más recursos ha movilizado para blindar hogares, empresas y sectores golpeados: 12.000 millones en lo que va de año, sobre todo por el alza de los combustibles. Cuando pase el shock, confía en que «rebotará el potencial de crecimiento». Mientras tanto, el bolsillo no espera al 29-N.

Qué hay dentro del decreto (y por qué importa ya)

El texto que llega a la Diputación Permanente no es un eslogan. Prorroga hasta el 31 de diciembre las rebajas fiscales a gasolina y diésel, mantiene límites a la tarifa regulada del gas y al precio de la bombona de butano, y abre un alivio escalonado en el Impuesto sobre Hidrocarburos: 20 céntimos por litro en octubre, 13 en noviembre y 6 en diciembre, con cláusula de salvaguarda si el crudo sigue alto.

También recupera herramientas de la fase dura de la guerra de Ucrania: tope de peso del gas en la fórmula de la TUR (con un diseño que apunta a contener la subida final en torno al 15% en el tramo invernal) y un precio máximo de 19,55 euros para la bombona de butano hasta el 30 de junio de 2027 (el máximo actual se sitúa en 18,84). Hay, además, salvaguarda fiscal sobre luz y gas si el IPC de septiembre de 2026 supera en un 15% el del año anterior: IVA del 21% al 10% e impuesto eléctrico del 5,1% al 0,5% para potencias bajas y bono social.

Campo y transporte no quedan fuera: se alargan devoluciones parciales de hidrocarburos al transporte por carretera, se mantiene la bonificación de 20 céntimos al gasóleo agrario hasta fin de año, ayudas a armadores y una línea nueva de 15.000 euros por locomotora diésel de mercancías. Y un aviso laboral clásico del escudo: quien cobre ayudas no puede despedir por esa vía.

El reloj político de las Cortes disueltas

Los decretos de ayudas por Irán y el de condonación de anticipos de la dana de 2024 salieron del Consejo de Ministros del 29 de septiembre junto a dos de vivienda que el Congreso tumbaron. Los de energía y dana siguen vivos y tienen el reloj de los 30 días. Con las Cámaras disueltas, toca a la Permanente: 27 PP, 25 PSOE (con Armengol), 6 Vox, 6 Sumar y un voto cada uno para ERC, Junts, Bildu y Podemos (Mixto).

Hasta ahora, PP y Junts no han cerrado el sentido del voto, aunque el Ejecutivo da por probable el sí, como en paquetes anteriores. No es un detalle menor: si cae el decreto, cae el colchón de céntimos en el litro, el tope del butano y buena parte del paraguas de invierno. Si sale, el Gobierno llega a la precampaña diciendo que ha puesto dinero público entre la guerra y la factura.

En paralelo, el decreto de la dana condona el reintegro de anticipos por unos 44,35 millones a 2.771 personas, con exclusiones por renta alta (más de 42.000 euros en 2025) o patrimonio elevado (más de 300.000 sin vivienda habitual). Es otra pieza de la misma sesión: no todo es geopolítica; también es quién puede devolver y quién no.

Marco de lectura

Desde la mesa de izquierda, el voto de mañana no es un trámite técnico: es la prueba de si la oposición prefiere el discurso del «gasto» o el alivio concreto en gasolina, calefacción y bombona. Sánchez ha pedido amplitud. El PP puede votar a favor y luego pelear el relato, o convertir el bolsillo en rehén de la precampaña. Lo que no puede hacer nadie es fingir que el surtidor espera al 29 de noviembre.