A primera hora del domingo, Ceuta no amaneció con discurso: amaneció con furgones. Más de una veintena de vehículos de la UIP se plantaron en la explanada de El Guano para desmontar el último gran asentamiento informal de la costa. Tiendas, improvisación y meses de precariedad. El reloj no engaña: faltan 48 horas para que los Reyes lleguen a la ciudad.
Se puede discutir el tono del operativo. No se puede discutir el mensaje: el Estado ha decidido que la postal de la visita real no va a ser un campamento a la orilla del mar.
El último campamento… y el resto de la ciudad
El Guano era el residuo visible de la crisis de finales de julio, cuando decenas de miles de personas entraron en la ciudad autónoma desde Marruecos en jornadas masivas. Tras los desalojos previos de las playas de Benítez y el Trampolín —con alrededor de 1.700 personas trasladadas en esos operativos—, El Guano concentró a cientos de ocupantes. Las cifras del domingo varían según la fuente (de varios cientos a más de 500, con mención frecuente a menores), pero el patrón es el mismo: cerco policial, autocares, separación de adultos y menores, y dos destinos principales.
Uno: el CATE, para filiar y derivar a dispositivos de acogida mientras se tramitan, cuando corresponda, solicitudes de protección. Dos: la frontera del Tarajal, para quienes optan por el retorno a Marruecos. La Vanguardia recoge la estimación del ministro de Política Territorial: más de 11.000 retornos «voluntarios» en dos meses. «Voluntarios» entre comillas porque la alternativa, para muchos, es la denegación de asilo y una orden de expulsión de hasta cinco años. Eso no es un detalle humanitario menor. Es el motor frío de la decisión.
Y aquí viene la parte que el Gobierno preferiría no tener en el plano de la visita: desalojar el litoral no vacía Ceuta. Centenares de personas siguen en barriadas como El Príncipe o Los Rosales, en pisos patera que se van clausurando, o en los montes. El Confidencial lo resume sin poesía: la clausura de la costa no implica la desaparición del problema en las calles. Quien venda «normalización completa» miente o no ha salido del despacho.
La visita real no es ornamento
Felipe VI y Letizia estarán en Ceuta el 13 de octubre y en Melilla el 14. Es la primera visita del monarca a ambas ciudades como jefe del Estado; la Casa del Rey y el Gobierno la consensuaron. Pedro Sánchez no acompaña. El Confidencial añade el gesto simbólico: el Rey pernoctará en Ceuta, algo inédito en clave contemporánea y que remite, en la crónica, a desplazamientos de Alfonso XIII hace un siglo. Habrá homenaje a quienes perdieron la vida en el mar durante la crisis fronteriza. Protocolo, corona, frontera.
Desde la derecha el marco es duro y legítimo: una ciudad española no puede vivir meses con campamentos improvisados, presión sobre servicios, miedo vecinal y la sensación de que la frontera se decide en Rabat y se paga en el barrio. El operativo de El Guano, leído así, no es cosmética monárquica: es el mínimo de autoridad que se le pide a un Estado cuando ha dejado que la excepcionalidad se enquistara en la orilla.
Desde la izquierda se responderá con la foto del desalojo al alba, con la resignación de quienes gritan «adiós España» y con la sospecha de que se limpia el escenario para la agenda real. Hay que oír esa crítica. También hay que preguntar qué política alternativa proponían mientras El Guano se convertía en chabola a la intemperie: ¿dejarlo indefinidamente? ¿repartir sin control a toda la península? ¿negociar qué exactamente con Marruecos mientras la ciudad asume sola el golpe?
Autoridad no es el final de la crisis
El Guano cae. Bien. La visita saldrá, con suerte, sin la imagen del campamento costero. También bien para la dignidad de quienes viven en Ceuta todo el año y no solo el martes de la Corona. Pero la prueba de Estado no es el domingo de los furgones: es el miércoles después de que se vayan los Reyes. Si para entonces siguen los montes llenos, los pisos patera y la frontera como arma de presión, el desalojo habrá sido un acto necesario… y todavía insuficiente.
Ceuta no necesita más relatos de «frutos» mientras la calle diga lo contrario. Necesita control fronterizo creíble, retorno efectivo, acogida ordenada de menores y una verdad pública sobre cuántas personas entraron y cuántas siguen. Sin eso, cada operativo será un corte de césped antes de la foto.
Fuentes y contexto
- El Confidencial (11/10/2026): desalojo de El Guano y contexto de la visita real
- La Vanguardia: operativo policial, retornos y barriadas
- elDiario.es: crónica del desalojo con Policía y Ejército
- El País: anuncio de la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla (13 y 14 de octubre)
- Europa Press: primera visita real a Ceuta y Melilla desde 2007 / reinado de Felipe VI
